Nunca culpes a nadie
Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu has hecho lo que querias en tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiendote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfrentala con valor y aceptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tu siempre has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, aceptate ahora o seguiras justificandote como un nino.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado asI como la causa de tu futuro sera tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivira a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos moriran.
Aprende a nacer desde el dolor, y a ser mas grande que el mas grande de los obstaculos, mirate en el espejo de ti mismo y seras libre y fuerte y dejaras de ser un titere de las circunstancias porque tu mismo eres tu destino.
Levantate y mira el sol por las mananas y respira la luz del amanecer.
TU eres parte de la fuerza de tu vida; ahora despiertate,lucha,camina,decidete y triunfaras en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.
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La honestidad
Hubo una vez un emperador que convoco a todos
los solteros del reino pues era tiempo de buscar pareja a su hija.
Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo:
"Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros,
al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta
que haya crecido, y la planta mas bella ganara la mano de mi hija, y por ende el reino".
Así se hizo, pero había un joven que planto su semilla pero
no germinaba, mientras tanto, todos los demás jóvenes del
reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.
Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban
hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.
El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó,
ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en
que debía ir pues era un participante y debía estar allí.
Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfilo al ultimo hacia el
palacio con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas,
y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla, en ese momento
el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron
su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las
macetas admirando las plantas.
Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamo de entre
todos al joven que llevo su maceta vacía, atónitos, todos esperaban la
explicación de aquella acción.
El rey dijo entonces:
"Este es el nuevo heredero del trono y se casara con mi hija,
pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron
de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el valor
de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y
valiente cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".
Moraleja:
"LA HONESTIDAD, SERA POR SIEMPRE UNA VIRTUD"
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El verdadero valor
Una vez un muchacho que estaba muy deprimido fue donde un hombre que tenía
fama de sabio. Cuando llegó a la casa del hombre le dijo:
Señor, vengo a que me ayude. Me siento muy mal. Soy un fracasado.
Nadie me tiene en cuenta, todo el mundo me rechaza, mis hermanos me dicen
que yo no sirvo para nada, que soy un idiota. En el colegio, mis compañeros
me desprecian, nadie me tiene en cuenta. En verdad que soy un fiasco.
El maestro, mirando de soslayo al chico le dice:
Mira, muchacho, yo, igual que tú, también tengo problemas, así que no puedo ayudarte.
De nuevo el joven sintió que una vez más era rechazado, pero cuando ya se iba a ir del lugar el maestro lo llamó y le dijo: --Ya que estás aquí hazme un favor. Toma este anillo -dijo el sabio quitándose el anillo de uno de sus dedos- ve al pueblo en el caballo que tengo allí amarrado y trata de vender la joya. Necesito urgentemente ese dinero. Pero escucha bien esto.
¡No vayas a dar ese anillo por menos de una moneda de oro¡ ¿Está claro!?
El muchacho se puso feliz de ver que podía ser útil. Rápido se montó en el caballo y se fue al mercado del pueblo que estaba atiborrado de comerciantes. Estuvo todo el día ofreciendo el anillo, pero cuando mencionaba el precio, la gente se reía. "Se nota que no tienes idea de lo que vale una moneda de oro si pretendes cambiar esa joya", decían unos.
Otros, tan pronto mencionaba el valor del anillo, se mofaban o miraban para otro lado. Cansado de tanto desprecio, resolvió volver donde su maestro. Una vez frente a él le contó, con la cabeza agachada, de su fracasado intento de vender la joya. El sabio le dijo de nuevo:
Mira, hagamos lo correcto. Lleva este anillo donde el joyero del pueblo, él si sabe de su verdadero valor. Dile que lo avalué, pero escucha bien, no lo vendas. No importa cuánto dinero te ofrezca.
El chico, feliz, fue al pueblo y se presentó ante el joyero. Éste tomó el anillo en sus manos y cuidadosamente lo examinó con una lupa, luego le hizo una prueba con unos ácidos y finalmente exclamó: ¡Esto si que es una verdadera obra de arte¡ Se quitó los lentes y mirando al muchacho le dijo en tono muy emocionado. - Mira, muchacho. Dile al dueño de esta joya que le doy ya mismo ¡cincuenta y ocho monedas de oro por ella! Pero que si se espera unos ocho días más, le puedo subir el precio hasta ¡ setenta monedas de oro!
El chico casi se desploma cuando escuchó la oferta del joyero. Montó el caballo y corrió a galope hasta donde el maestro. Cuando le relató el suceso al hombre, el anciano sabio le dijo:
Debes tener mucho cuidado con la opinión de los demás. No todos tienen la capacidad de valorarnos en lo que verdaderamente somos. Así que no creas todo lo que te han dicho de ti.
En este día de la amistad, hay un llamado no solamente a valorar lo que somos, sino a los demás. Los verdaderos amigos no crecen en los árboles ni se hacen de la noche al día, la amistad se depura y purifica con el tiempo y las dificultades.
Valora a lo demás y valórate a ti mismo, recuerda que eres demasiado importante para TU amigo del cielo...Jesús
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